El domingo se cerró en Roma el Jubileo de los Diáconos Permanentes, hombres casados que colaboran
bautizando, proclamando el Evangelio o simplemente ayudando en las tareas de la
parroquia.
El broche fue una Misa en la Plaza de
San Pedro en la que el Papa les pidió estar disponibles a las sorpresas cotidianas de Dios y
no tener horarios.
FRANCISCO
"El siervo descuida los horarios.
A mí me hace mal al corazón cuando veo un horario en las parroquias "de
tal hora a tal hora”. ¿Y después? No hay una puerta abierta, no...