Durante el rezo Ángelus del
domingo, el Papa Francisco se
centró en la parábola del buen samaritano quien
se ocupa de un hombre al que han golpeado en el camino. Lo hace después de que
otros dos pasaran de largo. El tercero, de Samaria, despreciado por los judíos
porque no siguen la religión verdadera, es el que se detiene a ayudar.
FRANCISCO
"Se le acercó y le vendó las heridas, le llevó a una posada y cuidó
de él; y al siguiente día le dejó en manos del dueño, a quien le pagó por
seguir con los cuidados”.
El...